Los casos leves de halitosis (mal aliento) a menudo están relacionados con el tipo de alimentación del perro. Por ejemplo, el comer basura y excremento de otros animales (muy común) también contribuye a un aliento desagradable. Si el olor es persistente y penetrante, conviene hacer examinar el perro por el veterinario. El mal aliento puede estar asociado con enfermedades graves como del riñón y del hígado.

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